En julio de 1.990 se publica la Ley 12, de Aguas de Canarias, vigente en la actualidad y que define la estructura administrativa del agua en Canarias.
"Siendo el agua un recurso unitario y constituyendo cada isla una cuenca hidrográfica, con notorias diferencias entre unas y otras, se ha querido establecer una Administración Insular especial y participada por todos los sectores públicos y privados que intervengan en su ordenación, aprovechamiento, uso y gestión. De ahí la creación de los Consejos Insulares de Aguas, organismos autónomos adscritos a los Cabildos, funcionalmente independientes en la adopción de las principales decisiones relativas a los sistemas hidráulicos insulares".
Los trabajos derivados del cumplimiento de la Directiva Marco del agua entroncan directamente con la planificación hidrológica existente. No supone un punto de ruptura, sino una adecuación de su metodología y una visión más integral de las aguas al incluir las masas de agua costeras y, por supuesto, un protagonismo crucial de la participación pública.
Para comprender los trabajos de la Directiva Marco de Aguas y el estado actual de las aguas en Gran Canaria es necesario analizar lo que ha constituido el Plan Hidrológico de Gran Canaria, que se publicaba en junio de 1.999 y define la política a seguir en las actuaciones de la Comunidad Autónoma , Cabildo, Ayuntamientos y particulares en materia de agua.
El Plan Hidrológico fue la culminación de numerosos estudios anteriores que, iniciados en los años ochenta, permitieron definir líneas de actuación que, considerando el agua como factor condicionante del desarrollo social y económico de la isla, promovió la acción de la administración y de los particulares con el fin de aumentar el volumen de agua puesto a disposición del mercado y, en paralelo, disminuyó la sobreexplotación del acuífero garantizando aportaciones alternativas al uso existente en las mismas condiciones, como mínimo, de cantidad y calidad.
Otros principios a los que se ha de ajustar la planificación hidrológica son los siguientes:
Mediante la aplicación del Plan Hidrológico se pretende, no solamente garantizar el suministro de agua, sino implantar un modelo sostenible para la gestión de los recursos hídricos. El agotamiento de los recursos hidrogeológicos por la presión ejercida en el acuífero de la isla y el uso de recursos de carácter no renovable planteó dos opciones: aumentar los recursos hídricos y disminuir las demandas , por ello las principales líneas de actuación seguidas han sido el aumento del volumen de agua mediante desalación y reutilización y la gestión de la demanda de agua con la reducción de pérdidas de los sistemas de abastecimiento urbanos.
La decisión de aumentar el volumen de agua puesto a disposición del mercado significa competir en calidad , y sobre todo en precio , para hacer disminuir la extracción de agua subterránea. Estos nuevos recursos, evidentemente, han de ser de producción industrial y la propuesta del Plan Hidrológico es potenciar al máximo la desalación de agua de mar y la reutilización de las aguas depuradas, incluso con su desalación , tanto para disminuir la salinidad como para garantizar la ausencia de bacterias y virus, es decir, para conseguir las máximas garantías sanitarias.
Los objetivos específicos de esta política son los siguientes: